En puertas ya del invierno nos acordamos de las flores de primavera y verano. Las lindas flores que en nuestra privilegiada isla nacen y crecen por doquier llenando de colores cualquier rincón para animarnos el alma. Así nos pasaba con esta flor blanca que, pudorosa, esconde su blancura entre las ramas del pequeño árbol. Ahora, con los fríos el árbol no tiene flor pero nos promete tenerla prontamente. Y nosotros prometemos ir a verla para solazarnos con ella. La veremos, seguro que sí, en la primavera...

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