Junto a la tapia
Junto a la tapia del cementerio unos árboles altos y unos cipreses elegantes (aquellos cipreses que creían en Dios, según la novela) dan sombra a las tumbas en las horas de la mañana. Son como ángeles custodios del camposanto que cuidan por todas las personas allí enterradas, estén éstas donde estén y nos recuerdan a los vivos que después de esta vida está, para todos, la vida eterna.
No hay comentarios:
Publicar un comentario