Las ramas
Las ramas, al sol de la tarde, nos saludaban. Era un día sin viento aunque frío. Aún no había llegado el invierno y el sol tardaría poco en ponerse. Nubes blancas parecían jugar en el azul suave del cielo. Embobados, permanecíamos admirando la quietud y la hermosura del árbol esperando sin saberlo la aparición fugaz de un pajarillo o más bien aun el trinar de algunos de ellos. Había paz mientras el día se iba. La Madre Naturaleza quería dormir y, mientras, Dios era con nosotros.
Transportada a ese momento❤️
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