viernes, 11 de diciembre de 2020

Parterre


Hay un parterre, más bien pequeño que grande, en la Avenida de Las Canteras. Este pequeñísimo jardín sin flores, muy posiblemente pase desapercibido para la mayoría de los paseantes. A fuer de verlo, ni se ve. Nosotros nos paramos para mirarlo y no por el parterre en si sino por las esbeltas diez palmeras que están en su interior. No son palmeras canarias; no son ejemplares de nuestras esbeltas Phoenix Canariensis y sin embargo son palmeras que se elevan con gracia también hacia el cielo. Precioso conjunto que si fuera de flores recibiría los elogios de nativos y forasteros. Pero ahí están ellas, tal vez olvidadas, diciéndonos: "somos libres y fuertes, somos hermosas y somos un portento". Y tienen razón pues se elevan en el pequeño parterre desafiando al mar y a los vientos.    

lunes, 7 de diciembre de 2020

La perrachica


Teníamos la perra chica, la perra grande, el real y la peseta. Luego nos vendría la media peseta y no sabemos de cuándo era el duro y los billetes de veinticinco, de cincuenta y de cien pesetas. Éstos, los "canelos", que era como llamábamos a los veinte duros, venían con la efigie de Pérez Galdós, de algún afamado músico o poeta o con la mujer morena que pintó Julio Romero de Torres. Tenían un claro valor material pero más aún tenía el valor de aquello que se ansía tener y nunca se consigue. Era nuestro dinero de entonces. Querido y escaso dinero. Nos acordamos de ello ayer, al toparnos con el letrero de un restaurante cerrado en una calle medio céntrica: "La perrachica" decía. Y este nombre nos trajo recuerdos de nuestra adorada niñez y primera juventud.  

martes, 1 de diciembre de 2020

Simetría


Sentados en uno de los bancos que en la calle Triana permite el descanso al sol de tantos jubilados, paseamos nuestra mirada por las fachadas de las casas que enfrente tenemos. En una de ella nos llama la atención cuatro banderolas que en vertical nos dicen: "Bellini 100 años". Nos quedamos atónitos pues no suponíamos que una empresa familiar que no era de ropa ni de calzados pudiera aguantar tanto tiempo en la calle Mayor de nuestra ciudad. Y entre atónitos y asombrados nos pusimos a apreciar la simetría que teníamos delante de nuestros ojos. Se trata de una casa de tres plantas. En la primera se abren tres huecos de puertas, dos de ellos hoy ocupados por una entidad bancaria, y un tercero que es el zaguán por el que se accede a los pisos superiores. En estos, en los dos pisos superiores advertimos tres graciosas ventanas en cada uno, enmarcadas, al igual que las puertas de abajo, con piedra noble. En las ventanas centrales vemos balcones de hierro forjado y también en los bajos de las otras. Los cristales relucen ataviados con el sol del mediodía. Y arriba, en la parte más alta, una hilera de pequeñas columnatas y una terminación preciosa, también de nuestra piedra azul de cantería. Linda casa para unas bandoleras que nos hablan de cien años que parecen que no han sido nada.  

viernes, 27 de noviembre de 2020

En el escaparate

En el "escaparate" de la Casa Palacio del Cabildo Insular de Gran Canaria podemos ver en estos días una excelente muestra que nos viene de la mano de alumnos de fotografía de un centro del que no teníamos noticia. La han puesto, seguramente, por el Día Contra la Violencia Machista. Si interesantes son las fotos, más interesantes son aún, si cabe, los escritos que las acompañan. Son cuatro o cinco paneles los que están expuestos y en ellos, fotos y palabras, nos hablan de muchas cosas: del esfuerzo que han de hacer las mujeres en el deporte para que se les reconozcan sus méritos; de lo que han de sufrir para que sus ropas y modales no sean motivo para que el hombre las consideren en menos; de los micromachismos; también, de los negocios del cuerpo, entendidos éstos en el abuso que se ejerce hacia la mujer instándolas a tener unas siluetas perfectas mientras se les ofrecen, de forma subliminal en el comercio, productos cada vez más insinuantes, para todo lo contrario.

Interesante exposición digna de ser tenida en cuenta.  



domingo, 22 de noviembre de 2020

Moda


Se suele decir que la moda no incomoda. Se dice y es una verdad que podemos constatar con poco que miremos a nuestro alrededor si estamos rodeados, sobre todo, de señoras. La moda no incomoda. Lo que no nos habíamos dado cuenta es que además la moda puede ayudarnos a alargar la vida. Al menos, a aprovecharla superbién pues como dice el mensaje encontrado en un comercio de nuestra ciudad "la vida es muy corta para usar ropa aburrida". Con lo cual estamos totalmente de acuerdo. Vivamos alegres con cosas alegres. Alegrémosnos usando ropas alegres que de esa forma, además y por descontado, alegraremos también la vida de quienes nos vean. Dejemos atrás las ropas tristes y aburridas. Y brindemos por ellas.    

jueves, 19 de noviembre de 2020

Animalitos

 

En la puerta del que fuera durante muchos años establecimiento relevante en Triana, la Casa Metharan, cerrado desde hace un tiempo, hemos visto cuatro perrillos que más parecían figuras graciosas. Salvo unas movidas de sus orejas o, quizás, de sus cabezas, no se movían. De hecho no se movían ni un ápice de donde la suerte les había tocado estar en la mañana calurosa de este raro noviembre. Mientras, en la acera de enfrente, un hombre, sentado en uno de los bancos estaba abstraído en el cuadro que pintaba o en los cuadros que mostraba. El hombre, el pintor, era el dueño, o el amigo, o al menos el paseante, de los cuatro animalitos. Los hemos visto otras veces, a hombre y perros, normalmente cuatro diminutos perrillos cogidos unos a otros por una correa que los unen. ¿Qué sentirán los animalitos que, en el tiempo que están en Triana, son tan sólo figuras preciosas sin juegos, sin ladridos, sin caricias...? No podemos saberlo. Es natural que por ello sintamos, cuando nos los encontramos, una ternura fraternal. 


lunes, 16 de noviembre de 2020

De feria



En el Parque de San Telmo hemos visto unas pocas casetas de feria, aún cerradas. En Triana, las guirnaldas que no falten; ya las están instalando de lado a lado de la calle con sus bombillas -ahora leds- todavía apagadas, esperando al gran día de la inauguración. Junto a las bombillas, unas ramas que, a falta de abetos, son de pino, artificiales, creemos. En la misma calle Mayor, los carritos con los consabidos chuches que encantan a los más pequeños: globos con forma de muñecos Disney, chupas de caramelos, 'algodón' de azúcar y chucherías varias, junto a los pocos puestos de castañas asadas que aún humean y dan olor a rico alimento. Se acerca la Navidad y todo ha de estar dispuesto para celebrar un año más el Nacimiento del Niño Dios. Este año con las limitaciones a que nos obliga la pandemia, con una alegría un tanto forzada con regusto a malestar de barriga. Se acerca la Navidad y todos nos preparamos para cantar el Venite Adoremus de nuestra niñez.