La planta, redonda como una pelota y llena de púas, nos llama la atención casi siempre cuando vamos caminando al centro comercial. Hoy la llamada ha sido mayor, más exigente a la par que más dulce. En la planta hemos visto, como dos luceros, dos florecitas amarillas con fondo blanco y casi que nos detenemos junto a ella para siempre. Destacan las flores sobre la cabeza de la planta calva y arrugada mientras dan un color de vida en contraste con las púas muertas dispuestas en orden de combate a su alrededor.