sábado, 14 de febrero de 2026

Un pinar

 

Estamos por saber si el Ayuntamiento pretende hacer un pinar en la Ciudad Alta emulando a aquellos presidentes del Cabildo que en el siglo pasado se ocuparon de hacer pinares nuevos y ampliar los existentes en las cumbres de la isla. Estamos por saberlo pues en la calle Obispo Romo del barrio de Escaleritas han plantado (operarios de servicio de parques y jardines, suponemos) varios pinos que desentonan una barbaridad con los árboles existentes en la mediana. Todo puede ser. Y todo será. No sabemos. Quizás el día de mañana nuestros nietos no necesitarán subir a Tamadaba ni a los Llanos de la Pez ni a Pajonales para respirar aire puro de los pinares. Será un milagro de la fe.
 

miércoles, 11 de febrero de 2026

Un olivo


El ver un olivo junto a un centro comercial nos llevó a preguntarnos qué hace un árbol tal en nuestra ciudad. Por poco tiempo pues a continuación nos vino la luz y dedujimos que este árbol es, tan sólo, un árbol ornamental. Y lo miramos con otros ojos, (con ojos amorosos) y lo vimos con frescura y porte, bonito y elegante. Y nos preguntamos ¿qué mejor cosa para un árbol que ser elegante y bonito y amoroso? Y, entre unas cosas y otras, nuestra admiración y curiosidad fueron creciendo y nuestros pensamientos se aclaraban, sin mortificarnos en absoluto, y nos llevaban a las cosas simples y bonitas de la naturaleza. De nuestra madre Naturaleza. 

jueves, 5 de febrero de 2026

Recuerdos


Don Domingo José Navarro nos dejó en sus Recuerdos de un Noventón perfectas imágenes literarias de la vida y costumbres de nuestros antepasados, de su tiempo. Pensamos en ello el otro día, cuando, yendo en la guagua, vimos iluminadas las dos farolas (una a cada lado) que están en la fachada del Cementerio del Puerto. Era ya tarde noche y las farolas tenían una luz amarilla -digamos que mortecina- en contraste a las luces blancas de la calle. Y entonces nos fuimos al libro, y encontramos que don Domingo nos compara lo por él vivido de joven y de mayor. Y al decirnos lo de tiempos pasados nos habla de la "pavorosa oscuridad de las vías públicas", y a su tiempo presente "del alumbrado completo de petróleo y en próxima realización el eléctrico". Buenas fotografías de viejos tiempos que nos llevan a imaginar cómo vivían nuestros bisabuelos y tatarabuelos en una ciudad pequeña, de tan sólo "ocho mil, treinta mil almas". Tan distinta a la gran urbe que habitamos hoy.
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martes, 3 de febrero de 2026

Luna de nieve


La luna, la luna a la que llaman De Nieve se nos escapó entre las luces de las luciérnagas o más bien de la calle. Quisimos atraparla, y no pudimos. Y, por ello, nos ha quedado la pena de no lograrlo pues la hubiéramos traído aquí a ustedes, rotunda y bella, gran señora. Se escondió la luna tras una farola. ¿A quién temía? ¿Por qué no quería ser atrapada? La Luna de Nieve estaba en el cielo sola. Ni una estrella le hacía compañía. Ni tampoco le cantaron una copla.

jueves, 29 de enero de 2026

Un mensaje


En el barrio de Las Rehoyas, en el que dicen que quieren derribar las casas para hacer casas y barriada nueva, hemos visto un vistoso mensaje. Dice: "Viva la gente wuena". Ni más ni menos. Hasta con una doble uve haciendo la palabra más buena. Y pensamos, y ustedes pensarán lo mismo, que este mensaje no debe ser derribado ni derruido ni estropeado cuando las casas éstas -casas baratas- vayan al suelo. Porque es, o debiera ser, un mensaje que perdure siempre. Seguro es que la gente 'wena' se lo merece. 
 

lunes, 26 de enero de 2026

Flor rosada

En el borde de un pequeño jardín, junto a una parada de guaguas, podemos ver unos hibiscos y en éstos nos encontramos casi a diario con unas cuantas lindas y sencillas flores. Por ello, ahora nos extraña el que estén estas plantas desnudas, sin flores, y nos decimos que seguramente se debe ello a los fríos que sentimos en estos días y no debemos estar muy desencaminados. Y nos quedamos amaguados y, para salir de la amargura, echamos mano a una fotografía tomada en jornadas no lejanas. En ella ustedes verán, como nosotros, una bonita flor rosada que parece sonreirnos aunque a lo mejor somos nosotros los que sonreímos al mirarla. 

sábado, 24 de enero de 2026

Las ramas


Las ramas, al sol de la tarde, nos saludaban. Era un  día sin viento aunque frío. Aún no había llegado el invierno y el sol tardaría poco en ponerse. Nubes blancas parecían jugar en el azul suave del cielo. Embobados, permanecíamos admirando la quietud y la hermosura del árbol esperando sin saberlo la aparición fugaz de un pajarillo o más bien aun el trinar de algunos de ellos. Había paz mientras el día se iba. La Madre Naturaleza quería dormir y, mientras, Dios era con nosotros.