La ciudad nuestra ya es finalista y ojalá en su momento sea ganadora pues el premio de ser Capital Europea de la Cultura 2031 bien que merece ilusiones, esfuerzos y quizá algunos sinsabores. Y con ello y por ello está la ciudad con carteles que con expresiones de alegría y confianza (como de si una final de fútbol se tratara) nos insuflan gritos de aúpa. ¡Finalista! La rebelión continúa, es lo que nos dicen dichos carteles, y así pensamos que sería bueno e interesante poner también el canto de los aficionados a la Unión Deportiva, pues canarios somos, también, los habitantes de Las Palmas de la Gran Canaria. Así que pongamos y cantemos el Pío, Pío. Y a esperar resultados.

A la imagen de la Santísima Virgen en su advocación de Auxiliadora la han coronado en la Santa Iglesia Catedral Basílica de Las Palmas. En la catedral de la diócesis canariensis. Este acto, querido por todo antiguo alumno salesiano, estuviera presente o no, fue sencillo y emotivo pues no en vano honraron con él a la Madre celestial de todos ellos. Desde nuestro sitio en la Plaza de Santa Ana, acondicionada al efecto, pudimos ver como las coronas bajaban, como si fuera del cielo, y se iban a poner de mano del Obispo sobre las cabezas, primero del Niño y luego de su Madre excelsa. Y al ver al Niño coronado pensamos en tantísimos niños que, en calidad de internos, pasamos años de nuestra vida -años de nuestra niñez- en los claustros, en los patios, en las clases y en los dormitorios del colegio. Y como, al llegar las horas de ir a la cama, asistíamos en la iglesia a las buenas noches del director, don Andrés Yun Encina, medio adormilados pero amparados por la imagen de la Virgen Auxiliadora que desde su camerino nos sonreía.