El pebetero
Junto al obelisco que está en la plaza de igual nombre, hay, desde hace unos años, desde el 78 del siglo pasado hasta ahora, una lápida de mármol que lleva escrita con caligrafía que quisiera ser indeleble los párrafos primeros de nuestra actual Constitución. Junto a la lápida, delante, en sitio bien visible hay un pebetero que fue usado, suponemos, en aquellos años de fines de los setenta y principios de los ochenta, cuando, con el fervor de los conversos, iban políticos y público en general a dar señales de amor a la Constitución recién conseguida. No lo sabemos bien, pero nos da que, pues el tiempo no pasa en balde, aquellas muestras de cariño han desaparecido y que el pebetero no se enciende ni en la fecha señalada del 6 de diciembre de estos años que pasan, a estos efectos, sin pena ni gloria.
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