sábado, 20 de noviembre de 2021

Filtro

 

Los rayos del sol se filtran por entre las nubes y vienen a descansar en Las Canteras iluminando de paso a los últimos bañistas, los rezagados de la tarde. Es un momento mágico. La conjunción de la tierra con el mar y con el universo. Y en medio, nosotros. Aquí podría decir el poeta: "La luna en el mar riela, en la lona gime el viento, y alza en blando movimiento olas de plata y azul...". En nuestro caso, riela el sol, y nos llena de poesía.

sábado, 13 de noviembre de 2021

Cables

Pensábamos que Telefónica era una empresa que unía corazones poniendo las palabras de unos en las orejas de los otros. Ahora resulta que no, que ya no lo pensamos, sino, que nos parece que dicha empresa utiliza sus cables telefónicos para amarrar unas casas con las otras. Y así vemos en muchas paredes mogollón de cables que pasan de una casa a la contigua o que se juntan en unas cajas que parecen querer a los despropósitos. Y no son en casas de calles apartadas, de barrios de la periferia, qué va, pueden verse a poco que se observe, por aquí y por allá, justito en el mismísimo centro de nuestra ciudad.  

jueves, 4 de noviembre de 2021

Las barcas

Las barcas reposan en la playa mientras la ciudad duerme. Las luces quedan encendidas para disipar el miedo de algunas de ellas, que soñarán, a lo mejor, que nunca más saldrán al mar. Inquietas se mueven y tratan de recular hasta la orilla tal y como hacen con ellas los pescadores que aun en la obscuridad de la madrugada las llevan a pescar. Las barcas entonces se ponen contentas pues en sus tripas van depositando los tesoros que ofrece la mar a los hombres esforzados que un día sí y otro también van a ella en busca de su sustento. Volverán las barcas a la playa. Y aguardarán hasta la noche para volver a reposar junto a la ciudad que duerme.

 

lunes, 18 de octubre de 2021

Hamacas


El cielo encapotado -con nuestra sempiterna panza de burro- no invita a que la gente llene la playa. Tan solo los playeros verdaderos se animan y se atreven a gozar de la quietud que reina en la mañana. Las hamacas duermen sobre la arena tibia; pequeño batallón de esforzados guardianes que esperan. Sus colores, azul y blanco, contrastan con el amarillo de la bandera que ondea. Mientras, algún esforzado bañista en el agua, nada.  


lunes, 4 de octubre de 2021

Bonito final


El edificio del Conservatorio de Música de nuestra Ciudad no puede ser catalogado de bonito de ninguna manera, se mire como se mire. Pensábamos. Feas a rabiar son las paredes que dan a las calles General Bravo y Maninidra, sin un ápice de gusto para ser -lo que debiera haber sido- un edificio emblemático. Se guiaron tan solo, suponemos, con el intento de que el ruido producido por los instrumentos tocados por estudiantes de música no llegara a la calle, para que la gente, los transeúntes y vecinos, no fuéramos molestados. Pensábamos que el edificio era feo por todos lados hasta que caímos en la cuenta de que el mismo cuenta con un bonito final. Nos referimos a la parte superior de la techumbre que puede verse desde la Plazuela por encima de la iglesia de San Francisco. Algo es algo, nos dijimos. Y nos quedamos satisfechos.  

sábado, 4 de septiembre de 2021

Rejón


 En el centro histórico de la ciudad, allá por donde encontramos a la iglesia de San Antón y a las escalinatas de la trasera de la Catedral de Santa Ana, en ese centro que fue escenario de las primeras escenas de la conquista de la isla, hoy, en la entrada del llamado Pasaje Pedro de Algaba encontramos la cabeza noble -cual cabeza de emperador romano- de Rejón. De don Juan Rejón. Fue éste uno de los tres juanes que llegaron, se asentaron y conquistaron. Llegaron -cuenta la historia- un 24 de junio, día de san Juan. Se asentaron en lo que sería prontamente ciudad de Las Palmas y conquistaron la isla para mayor gloria de la corte de Castilla. Con ello la isla no fue llamada de señorío como sus hermanas ocupadas anteriormente sino que consiguió el honor de ser considerada isla de realengo. Ahí es nada. 

domingo, 29 de agosto de 2021

Las diosas

   

Ocho trompas y dieciséis colmillos de elefantes, y dos diosas, se han salvado de pasar a la memoria colectiva en la demolición del edificio en Triana. El edificio fue durante tantísimos años casa de un icono del comercio hindú en Las Palmas, de nombre Metharan, el que, tal vez fue la covid19 la se llevó por delante. Comoquiera que sea ya no están los dependientes tras los mostradores, y la visión de tantas cosas exóticas que tenían no llaman a residentes y a turistas en sus paseos por la calle Mayor. Si están, y bien visibles, las diosas, los colmillos y las trompas. Cuando el nuevo edificio esté terminado y la nueva tienda activa con clientes entre telas y tantas otras cosas, seguirán vivos estos elementos, que nos llevaban a lugares tan lejanos, a estar tan cerca de nuestros corazones.