viernes, 23 de octubre de 2015

En la tarde

Durante la mañana la lluvia había caído con bastante intensidad concentrando en la capital de la isla toda su fuerza. Tuvo lugar el caos normal de estos casos: barraqueras y roturas, cortes del tráfico rodado, retenciones, anegamientos de zonas bajas, alcantarillas que saltan impulsadas por gigantes manos, túneles que dejan de ser tales y se convierten en trampas para automovilistas confiados...

En la tarde, la situación había cambiado si bien continuaba la alerta por mal tiempo: seguiría lloviendo a mares, nos decían. En el paréntesis, las gentes salió de sus casas con ganas de coger aire y abarrotó la calle Mayor de Triana. Cada uno a su aire aunque la mayoría con ese ritmo cansino del isleño aplatanado. 

Nosotros les veíamos pasar. Paseaban o iban a sus asuntos. Amigas juntas, matrimonios, hombres obesos... Algunos llevaban a sus perritos falderos de paseo. Les veíamos pasar mientras sentados en una terraza saboreábamos un buen cortado. 
 

sábado, 20 de junio de 2015

Bingo solidario

En uno de los salones del Real Club Naútico tuvo lugar en la tardenoche de ayer  un bingo solidario a favor de la Asociación de Síndrome de Down. Asistieron, entre familiares y amigos de quienes encuentran en la Asociación un lugar de encuentro, de conocimientos y de experiencias, una cantidad grande de jugadores ocasionales, muchos de los cuales no habíamos pisado una sala de juegos en la vida. Una entrada a precio razonable con derecho a un primer cartón y otros cartones a distintos precios, según categoría de los premios, pasaban de manos de unas y unos jóvenes a la de los clientes, buscando éstos que la suerte le fuera prepicia. Los premios -no en metálico sino en beneficiosos regalos- habían sido donados a la Asociación por diferentes y numerosas empresas de las que no vamos a nombrar a ninguna para no dejarnos algunas en el tintero. Eran premios de calidad unos y de agradecer todos; entre ellos, pasajes en barcos, alojamientos en establecimientos turísticos, sesiones de spa o de gimansia, alguna bicicleta, una cena aquí y otra cosa allá que iban siendo adjudicados tras la correspondiente comprobación de la 'línea' o el 'bingo' cantado por el afortunado o afortunada que iba a recoger su trofeo llevado por el misticismo del juego. 



Al frente del acto, que iba subiendo en sana algarabía según iban pasando las horas, y sobre la tarima, Eduardo y Ángel eran quienes daban voz y vida al -llamésmole así- esperanzador espectáculo. Ellos se ocupaban de mover el bombo y de cantar los números en la maratoniana función. Junto a nosotros, entre las mesas, los y las cooperantes y las muchachas y muchachos con el Síndrome (que no es más que una discapacidad intelectual que tienen) se movían dando cartones y cobrando sus importes como aladas mariposas en el prado.

   

miércoles, 27 de mayo de 2015

Rescatados

Recibimos sobres, muchos sobres, con propaganda electoral. Dentro de cada sobre (casi todos iguales) había otros tres sobres pequeños de distintos colores: blanco como la espuma, verde esperanza, y amarillo gofio tostado. Junto a los sobres pequeños, una lista de personas y una palabrería vana llena de promesas que -pensamos- en muchos casos van a ser incumplidas. Bla, bla, bla... lo de siempre. Prometen el sol y la luna si se tercia y no se arrugan por ello. Saben que en definitiva nadie está firmando un contrato que obligue pues la ley electoral no llega a tanto. Hastiados, tomamos los sobres y las listas y los impresos para llevarlos al contenedor de papel para que sean reciclados. Pensamos que tal vez al unirse unos y otros, los de esta formación con aquella otra tan contraria, un día surja un deseo de ofrecerse todos juntos para mejorar la vida de las gentes dejándose de banderías. Cuando íbamos a arrojarlos, al final, nos dieron pena los sobres pequeños de distintos colores, pobrecitos éstos, y los rescatamos del reciclaje. Los hemos guardado. Servirán, posiblemente, para algo. A lo mejor, para enviar un recado amistoso a algún político cercano. 

lunes, 18 de mayo de 2015

Jacarandas

Junto a la tapia del cementerio, por fuera, hay unas jacarandas que ahora en nuestra primavera canaria están en flor. Nosotros nos hemos parado a verlas, a disfrutar de su hermosura y no hemos podido dejar de admirar a los esbeltos cipreses junto a ellas. Son, pensamos, las dos caras de la verdad. Las dos orillas del ser. Aquí la vida, allá la muerte. Separadas y juntas en la tapia del camposanto que nos aguarda. Humilde la flor, elegante el ciprés. Bonitos los dos.

miércoles, 13 de mayo de 2015

Nuevo slogan

Hace años, hace cuatro años pizco más o menos, un publicista -supongo- ideó un slogan que nos ha acompañado desde entonces. Fue a partir de las últimas elecciones municipales cuando vimos aparecer en carteles, y en furgonetas y en coches al servicio del Ayuntamiento capitalino, lo que, si al principio fue visto con curiosidad, ahora, me temo, pasa desapercibido: "Vuelve a latir", nos dijeron por activa y por pasiva, entre corazones de colorines encantados de la vida.

Nos preguntamos que nuevo slogan nos dejará las elecciones de este mayo florido. No sabemos si quien pensó el anterior mensaje cree que ya la Ciudad está bien de latidos y que ha dejado atrás la 'paralís' que la tenía paralizada. Veremos. Veremos si tenemos que tragarnos otro mensajito al uso. Porque también puede ser que sea a otro y no al mismo (o a la misma) a quien el equipo ganador encargue (o tenga ya encargado) la nueva frase.  

viernes, 8 de mayo de 2015

Volvieron

Fiel a su cita volvió la rosa. Fieles, las rosas volvieron. En febrero las podaron y en mayo florecieron, y ahí están para nuestro deleite en el parque mostrando sus ropajes de variados colores, cientos de matices, olores sin cuento. Están, fieles a su cita, desplegando sus encantos en cada uno de sus pétalos. El parque, junto al Castillo, se llena con la fragancia de tantas flores en la tarde soleada y a nosotros se nos inunda el alma de sosiego y bienestar en la primavera canaria.
 

lunes, 4 de mayo de 2015

Bajo los soportales

Les vimos bajo los soportales de un cercano centro comercial. Eran, un hombre de melena larga y rubia con aspecto extranjero, una mujer joven de pelo negro y un perro. Él tocaba la guitarra y ella el acordeón; el perro, echado al lado de su ama, seguramente disfrutaba de la música. Nos paramos a verlos y seguimos con agrado los rápidos acordes que fluían de sus instrumentos musicales. Nos recordaron al folk o al country lo que nos llevó a pensar que la pareja bien podría ser de americanos, de la América profunda de los Estados Unidos, que hubieran recalado a nuestras costas. Él hablaba inglés y chapurreaba el español mientras el español de ella era fluido sin acento alguno extranjero. ¿Sería ella de aquí, canaria, española? Pudiera ser. El perro sí era canario, según dijo la joven: de Tenerife. Al oír el comentario, nuestra atención fuese hacia el animal pues siempre es bueno encontrar entre nosotros a un paisano de otras islas si además éste es un joven, bonito y tranquilo animal, según parece.