Hace años, el muelle al que llamábamos Muelle Grande recibía con regularidad a los trasatlánticos de la Cunard Line que unían a Inglaterra con África del Sur y así podíamos ver semanalmente a uno de los Queens, el Mary o el Elizabeth, con la grandeza y el porte que a cada uno de ellos les caracterizaban. Ahora, en el muelle que tenemos, que es aún más grande pero que no tiene el nombre de Grande, atracan, no diremos que con regularidad pues su presencia es fija, los grandes gigantes o plataformas petrolíferas, que, ya, de tan habituales, ni vemos ni apreciamos.

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