La bicicleta
La bicicleta, colgada de la pared del bar-cafetería, estaba tan modosita ella, tan bien puesta, tan chula, tan cariñosa, tan tierna... en las alturas. Era bicicleta de reparto a lo que pudimos ver o, más bien, bicicleta suministradora de víveres y de bebidas al bar. Era una bicicleta multiuso. A nosotros por un momento nos hubiera gustado más y a ella le hubiera venido bien, para ser perfecta, convertirse en mostrador en el que los parroquianos pudieran tomar ron del bueno con unas papitas arrugás. Ni más ni menos.
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