sábado, 14 de marzo de 2020

Desde siempre

Desde siempre, o antes, las guaguas han ido abarrotadas en horas puntas y todos hemos viajado arrejuntaos muchas veces como sardinas en lata. No es un fenómeno nuevo, por tanto. Lo que sí es nuevo es el mensaje que vemos en las enormes guaguas amarillas de ahora. No dice muy finamente: "Por favor,  acceda a la parte trasera de la guagua". Este letrero ha venido a sustituir -pensamos- al mensaje a voz en grito del cobrador de entonces, que al decir "¡COMPLETO!", cuando el viejo vehículo iba lleno, dio lugar al dicho canarión aquel de: "Completito, apáreme en la esquina", tan nuestro. 

sábado, 7 de marzo de 2020

Miau

El gato blanquito dejó escapar un tenue maullido que pareció ser el lloro de un niño chico. El maullido voló suavemente hacia el cielo de enero (cuando los gatos salen a enamorar) buscando las estrellas que allá arriba brillaban. Pero el sonido no llegó muy lejos. El ronroneo del gatito quedó enganchado en los letreros de una tienda que en la plaza del barrio había. El gato se le quedó mirando -con sus ojos que ven en la obscuridad- y vio que se trataba de una frutería, y se dijo: ¡Qué mala pata que tengo! Ya pudo trabarse mi miau en el letrero de una pescadería en la que pudiera yo encontrar a cambio de él unas riquísimas sardinas.   

viernes, 28 de febrero de 2020

Santuario

En tierra de nadie, en el terreno polvoriento que quedaba entre el barrio de San Antonio y las Casas Baratas de Schamann había una pedrera. Cuando la conocimos ya no trabajaban en ella y tan solo quedaba, en forma de media luna, el boquete abierto a golpes de pico y de barrenos para sacar las piedras que eran un tesoro para la construcción. Años después, apareció por allí una pequeña cueva y los vecinos de El Polvorín Alto pusieron en la misma una imagen de la Virgen a la que rezaban y querían. Por no sabemos que causas, la cueva fue derruida o tapiada y entonces tales vecinos buscaron una solución. Encargaron una urna de aluminio y cristal que colocaron muy a la vista encima de lo que fue la pared de la pedrera. En ella, una imagen blanca de la Virgen es señora del paisaje. Nos dicen, que en las noches puede verse iluminada. Puede verse, muy de lejos, -nos aseguran- como un punto de luz y de fe, este pequeño santuario del pueblo llano y sincero.

sábado, 22 de febrero de 2020

Los pescadores

Paseábamos por el barrio marinero de San Cristóbal y nos detuvimos a ver a dos pescadores que estaban absortos en su trabajo o, al menos, entretenidos. Los veíamos con sus cañas que habían lanzado al mar esperando una captura. De repente, uno de ellos sintió algo, quizás la boya que se hundía, y con hábil manejo tiró de la caña hacia sí y pudo comprobar que en el anzuelo había un lindo y no pequeño pez que se debatía en el aire fuera de su hábitat natural, boqueando, y preguntándose, tal vez, que bicho le había picado. El pescador agraciado tomó al pez ya pescado en su mano izquierda y con igual destreza le quitó el anzuelo y lo depositó en un bote de plástico traslúcido en el que nos pareció ver moverse con desesperación al pobre cautivo. Luego, con parsimonia puso nuevamente carnada, alzó la caña por detrás de sí y la lanzó a las tranquilas aguas de la mar. El otro marinero, nos parecía, seguía con su paciente espera a que la boya le diera una alegría.   

martes, 18 de febrero de 2020

La ventana

La contraventana que hemos visto en la calle del centro, o calle Juan Fontán, en Schamann, es vieja. Sus 'malas' tablas han soportado calores, fríos y vientos, (alguna salió volando por el vendaval) y sin embargo ésta está ahí riendo. Más de medio siglo hace que la pusieron y ella, con sus aberturas en forma triangular siguen permitiendo pasar el aire y la luz a la vivienda. La vemos vieja y desgastada pero digna. Sin marco que la acurruque nos enseña a resistir buenos y malos momentos. Esta contraventana que hemos visto, bien que podría ser la única que queda de todas las que en su día (en las casas baratas) pusieron, Sus maderas nos recuerdan viejos y entrañables tiempos.

jueves, 13 de febrero de 2020

Balcón

En la calle Remedios esquina a la Peregrina hay una casona antigua que está en obras y en la que, afortunadamente, (crucemos los dedos) se va a salvar un exquisito balcón. Es, no nos cabe duda, una joya de la decoración que de las viviendas antiguas tenemos y que, de todas todas, se debe salvar de la piqueta. De madera labrada en su parte inferior y de celosía la mitad de arriba es, suponemos, un balcón único en nuestra ciudad. Además queda muy señorial con la piedra de cantería que le acompaña. Lo vimos de pasada y nos paramos a contemplarlo. Lucía vivo y risueño con el sol del mediodía encendiéndolo para hacerlo más atractivo a nuestra admiración. Desconocemos su autor y desconocemos sus años. Es lindo. Muy lindo. Se va a salvar, y con ello nos bastó para alegrarnos el alma. 

martes, 11 de febrero de 2020

La gaviota

La gaviota, como una turista nórdica de las muchas que llegan a nuestras playas se paseaba por la arena y por las rocas de Las Canteras. Se la veía feliz. Pasaba dando saltitos, sin volar, de la tierra al mar y de la mar a la arena. El día era para estar alegre como la gaviota, así que estuvimos un rato siguiendo sus idas y vueltas. Mientras la veíamos nos solazábamos con el agua del mar, transparente y fina. Era uno de esos días deliciosos, nuestros, y pensábamos que el agua parecía jaspe y que su única obligación entonces era la de reflejar para nosotros y para la gaviota los beneficiosos rayos del sol.