sábado, 7 de septiembre de 2024

Más palomas

Las Canteras, queriendo quitarle el nombre a su hermana mayor del sur de la isla, tiene más palomas de las que debiera, según algunos. Algunos pocos o algunos muchos, vaya usted a saber porque son las palomas unos animales que nos acompañaban en nuestros años de niñez y de juventud en los muchos -muchísimos- palomares que en la ciudad había desde los Riscos hasta la Isleta sin olvidarnos de los que estaban en las casas de la Ciudad Alta. Pues bien, estas adorables aves (si no fuera que son unas 'jediondas' que estropeaban hasta la fachada de la Catedral)  han encontrado lugares de refugio en la Avenida de Las Canteras, comiendo -no es un decir- en las mesas finas de los finos comensales del país o nacionales y extranjeros de p'afuera que nos visitan. Quizá unos palomares bien distribuidos serían la solución. Claro, manteniendo a las palomas en sus adentros en las horas de los aperitivos y almuerzos.

jueves, 5 de septiembre de 2024

Palmerita

Una palmerita, pequeña y linda, hemos visto en un alcorque de la calle Luis Morote. Al verla nos llenamos de contento y pensamos que muchas alegrías como ésta son las que necesitamos a diario. Todavía sus pencas no están ajadas por la polución y juegan, es un decir, con la liviandad del aire. Es una aprendiz de palmera que se cimbreará cuando grande, con delicadeza, como sus madres y sus abuelas, palmeras canarias ellas. Al imaginarla con su talle jugando con el viento lanzamos un suspiro. ¡Ay!, nos lamentamos, cuántas palmeritas como ésta quisiéramos ver en nuestras plazas y aceras. Qué rácanos somos que no nos damos más a nosotros mismos el privilegio de la belleza.

sábado, 31 de agosto de 2024

Hilera

Una hilera de una veintena de soportes con carteles para el carnaval han puesto en la calle de Triana. Los carteles son seguramente para concursar, a ver quien se lleva el regocijo en 2025 de ver que bajo su apariencia de arte, el cartel era el anuncio de una bomba a punto de estallar en múltiples resoplidos. Por lo pronto, ya nos anuncian los carteles (y ya nos lo habían anticipado desde el Consistorio) que el Carnaval durará mes y medio. En tanto tiempo, menudos resoplidos que serán compartidos -nos dicen- entre los vecinos y vecinas de aquí y las vecinas y vecinos de allá. Así serán más los que tengan razones para llevar las quejas a la Justicia, porque es feo que, en caso de que los juicios acaben en contra del Ayuntamiento, sean siempre los mismos los que se lleven las perras que dicte el Juez. Una hilera de carteles. Una hilera grande de despropósitos por el Interés Turístico. Será.

sábado, 24 de agosto de 2024

Una guagua


Hemos visto una guagua que en su parte posterior tiene doble juego de ruedas. Pensamos que debe ser una de las de 21 metros de largo prometidas por el Ayuntamiento ante la situación de espera infinita a las ya famosas metroguaguas. Suponemos que no nos equivocamos y que son eso, un elemento de distracción. Y para distraernos nos ponemos a pensar en la variedad de guaguas que tenemos: pequeñas, sencillas; grandes, grandísimas; de dos puertas, de tres; amarillas las más, negras algunas (al parecer eléctricas); silenciosas casi todas y otras que con voz metálica nos van diciendo que las puertas se abren y las puertas se cierran; aquellas quejumbrosas... Pero casi todas tienen algo en común: seguimos viajando en ellas como sardinas en latas, que ya es mucho viajar.

miércoles, 21 de agosto de 2024

Dos colores


Dos colores, amarillo y azul (o negro), lleva el joven surfero. Camina el muchacho por la arena de espaldas al mar de donde hace unos instantes ha salido. La playa parece desierta en una tarde de nubes bajas con panza de burro como telón de fondo, Quizás, alguien en el agua rompe la soledad, y, a lo mejor, más allá algún grupo juega al fútbol con una pelota. Es grande la tranquilidad. En la tarde serena, no molesta ni una mosca.

martes, 13 de agosto de 2024

Limpieza


Pensamos que el servicio de limpieza del Ayuntamiento haría bien si pidiese a su personal de limpieza el no hacer limpieza en las marquesinas de las paradas de guaguas ni en otros elementos urbanos destinados a poner propaganda de cosas varias. Y es que la limpieza, creemos, no está orientada a hacer limpieza sino a ensuciar. Veamos: limpian una marquesina o lo que sea con un cubo en donde hay agua limpia y se ayudan con un cepillo-rascador; la suciedad, mucha, rápidamente pasa al agua que termina achocolatada; esta agua, de color chocolate decimos, cae por aquello de la ley de la gravedad al suelo, y aquí, en el suelo, queda el potaje. Podemos verlo a poco que nos fijemos pues tal porquería dura y perdura. ¿Y la limpieza? ¿Dónde queda la limpieza? Se la queda el diablo. De pena.

domingo, 11 de agosto de 2024

Muchachos


Han pintado con graffiti, posiblemente, a unos muchachos en las paredes externas del CEIP Fernando Guanarteme. Desde la parada de la guagua a la que acostumbramos a ir, podemos ver a dos de ellos. El pintor, el artista, nos muestra unas caras llenas de sentimientos encontrados; uno de los muchachos -niños aún- tiene una cara sonriente, con sonrisa abierta que deja al aire los jóvenes dientes; el otro, parece enfurruñado, taciturno, reconcentrado en algo que le inquieta de verdad. O quizá es un pillo que rumia una travesura, que no maldad. Les observamos con simpatía y vemos en ellos la juventud que se nos va y que ya no nos volverá.