domingo, 29 de mayo de 2022

Un banco


En Schamann, una peluquería de caballeros abre sus puertas a sus clientes habituales y a otros a los que puedan cazar al vuelo. Como señuelo que llame la atención de los viandantes hemos visto que han colocado un banco de madera pintado con amor. Ignoramos quienes han sido los autores de semejante idea y quienes los maestros carpintero y pintor de brocha gorda que han llevado a cabo el invento. Alguien podrá pensar, y tal vez acierta, que es una sola la persona la que compone el trío, o sea, una trinidad unipersonal. Sea como fuere, ha quedado bonito el banco que suponemos no sirve para que nadie se siente, y que, seguramente, por el contrario, cumplirá con primor lo que en sueños vio el artista autor del invento.        

viernes, 20 de mayo de 2022

Mujeres

Bajo el grito de "¿Y si no llego a estar?", una quincena de fotografías de mujeres trabajadoras están expuestas en una calle no muy transitada de una zona comercial de mucho arraigo. Quince mujeres que quieren ser referencia de muchísimas otras que durante la pandemia estuvieron trabajando, cada una en su profesión, para que todo siguiera adelante. Ellas, agricultoras y transportistas, enfermeras (las más visibles) y médicas, maestras y madres, cajeras y dependientas... Con este homenaje merecido, se le quiere dar visibilidad al valor y al ardor de la mujer en el trabajo. Si no hubieran estado...


 

domingo, 8 de mayo de 2022

La moto

La moto, (sabemos que es una moto porque asoman sus ruedas como si fueran dos patitas) es muy afortunada pues tiene un dueño o una dueña que la cuida y la mima. La hemos visto en una acera cercana a un centro comercial allá por donde sopla, que es un gusto, el viento procedente de la marea que, al poco, deja a todo hierro que tenga cerca convertido en un cacho lata herrumbrienta. Pero esta moto  afortunada no sufre los rigores comunes a los demás seres vivos, o no, pues la cubre un perfecto sobretodo de dos colores cuya cresta, cual bandera al viento, se mueve al compás de la brisa marina. Linda moto. Lindo dueño, o linda dueña.


martes, 26 de abril de 2022

El chucho


El chucho tiene cara de perro porque es un perro. Está claro que era un perro lo que quiso pintar (con maestría, todo hay que decirlo) el grafitero que dejó plasmada su obra en una puerta de un local en Las Ramblas. Quiso pintar un perro y le salió ¡bendito sea Dios! una cosa linda con su naricilla grande y unos ojos que son un encanto. Sólo le falta el ladrar y es una pena que el artista no pusiera repetida la onomatopeya del perro, o sea, guau guau guau... 
  

lunes, 18 de abril de 2022

Pompas de jabón


A veces nos encontramos con un hacedor de ilusiones en Triana o en las Ramblas de Mesa y López. Va con su balde, su agua jabonosa y una liña que cuelga de dos varas que sujeta con sus manos. Junto a este humilde hacedor no es raro ver a un grupo de niños encantados con las pompas de jabón que van saliendo de la liña empapada y que flotan subiendo al cielo. Entonces podemos ver como las pompas suben sobre las cabezas de los pequeños mientras éstos, alborozados, tratan de atraparlas, y como la magia llena entonces de felicidad las caras de los pequeños buscadores de emociones risueñas.   
 

jueves, 7 de abril de 2022

Bandera tricolor


La covid nos ha quitado los bailes de carnaval y otras cosas nos fueron quitando los bailes de sociedades culturales y de otros sitios de jolgorio. Nos han quitado, válgame Dios, la grata alegría que entraba a todos los bailarines cuando la música sonaba a charanga con la letra de aquella famosa canción que decía: "Me gusta la bandera, me gusta la bandera, ay mamá me late el corazón..." y que nos ponía un nudo en la garganta cuando seguía cantando lo de "las siete estrellas verdes que parten el corazón". Nos acordamos de ella el otro día cuando en un barrio popular y cercano nos encontramos, ondeando al viento, la bandera de los amores nuestros. De los amores de tantísimos canarios que la tienen como propia. Sí señor.

sábado, 2 de abril de 2022

Cochitos de choque


Chocar, de mentirijilla, montado en un cochito de choque con otro igual es una experiencia suave. Salvo que el choque sea inesperado. Entonces nos sube la bilirrubina o lo que sea y sentimos ganas de coger al contrario y ponerlo a caldo. Los cochitos de choque ¿quién no los conoce? nos han acompañado durante años en las ferias y en las fiestas de pueblos y de barrios. Hoy no sabemos pero nos da que han caído en desuso salvo en sitios de gente inteligente que los hay. Por todo ello nos llena de ilusión ver cochitos chiquitos para niños que suben a ellos emulando a los participantes de los más afamados Fórmulas Uno del mundo. Ellos y ellas, los renacuajos, dándoles al volante para acá y para allá y quedándose atorados las más de las veces disfrutan, no hay más que verlos, como auténticos campeones.