lunes, 17 de mayo de 2021
Disparates
viernes, 7 de mayo de 2021
Tres escalones
lunes, 3 de mayo de 2021
Un espejo
Entramos en la iglesia y, como si quisiéramos ver desde su interior el cielo, giramos hacia atrás la cabeza y miramos arriba al techo. Al pronto, nuestros ojos ven la bóveda y el cimborio. Por un ventanuco en éste entra el sol del mediodía. En la bóveda, dividida en ocho partes (cuatro y cuatro) podemos ver figuras de la Virgen y de Santos al igual que en los cuatro triángulos que forman los arcos en sus uniones. La iglesia, antigua, está situada en el viejo barrio de Vegueta e impone por su solemnidad con la escultura del Sagrado Corazón de Jesús en el altar mayor. Todo en ella es austero y por ello destaca aún más la belleza que contemplamos mientras queremos ver el cielo. Bajamos la vista para descansar y descubrimos entonces el espejo. Un espejo circular colocado debajo de la cúpula, perfectamente situado para ver en él las pinturas, con detalles, que nos habían llamado la atención y gustado tanto. Bien está, pensamos. Bien puesto está aquí este estupendo espejo.
sábado, 24 de abril de 2021
Un dragón
Un restaurante de la Avenida de Las Canteras se anuncia con un dragón. Y como si el dragón hubiese mordido a alguien, lleva el restaurante el título dolorido de Ay Carmela Nada mejor para llamar la atención. ¿Qué sensaciones tendrán los clientes al comer entre ambos insólitos ingredientes? De terror no, creemos, pues el dragón tiene cara de pícaro con esa dentadura a la que le falta -bien visible- un diente y tiene, además, los ojillos remolones... Con el título, parece que tampoco, pues ese 'Ay' es un ay que canta a la alegría y no a sinsabores propios ni ajenos. Lo prometemos: Iremos. Y cantaremos Ay, Carmela...
domingo, 18 de abril de 2021
Lolita
Lolita Pluma fue una chispa de aire fresco en el ambiente de panza de burro de nuestra Ciudad. Pudo haber ido para estrella en el firmamento de Hollywood pero encontró trono de reina en el Parque de Santa Catalina de los años gloriosos del tiempo de los hippies de verdad. Su recuerdo lo tenemos en el corazón y en una escultura que la retrata con sus gatos a su alrededor. Otros tiempos distintos han venido a reemplazar a aquellos de tertulias, jolgorio, risas y fiestas en el Parque en los que Lolita transitaba luciendo sus ropas estrafalarias de colores vivos y su cara con los colorines de la felicidad, vendiendo chicles a los turistas que se la rifaban para retratarse -como souvenir- con ella. Hoy los tiempos son distintos, más grises. Pero nos queda su esencia. Y sus gatos, sus queridos gatos, siguen vivos entre nosotros igual que ella.






