Hechizo
Este árbol tiene hechizo, pensamos en cuanto apareció ante nosotros y lo vimos. Está junto a una parada de guaguas a la que vamos con alguna frecuencia y nunca, nunca, lo habíamos visto. Apareció de pronto tal cual con su tronco formando una bella estampa y todo él mojado por el agua de lluvia que había caído en las horas anteriores y también durante las horas de la noche. Quedamos sobrecogidos de estupor. ¡Qué bello que es! dijimos en voz baja, y entrecortada, para que la imagen no se nos fuera. Ni queríamos tocarlo, pero un impulso nos llevó a hacerlo y nos convencimos de que era un árbol de los de verdad. Sí que lo era. De verdad verdadera. Lo vimos, lo tocamos, y no necesitamos más.
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