El árbol ha crecido tumbado, como si tuviera sueño. En la punta del poste, al otro extremo de las raíces, un pequeño poste lo sostiene y ayuda a ver la poca altura que ha dejado por debajo de él para que pase la luz y los gatos callejeros. Las raíces son, al parecer, robustas, y, las hojas finamente recortadas lucen cual abundante cabellera. El árbol, nuestro árbol que está casi a ras del suelo, posiblemente sueña y, en los sueños, erguido, se verá intentando acariciar, a toda costa, a las estrellas.

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