Luna de nieve
La luna, la luna a la que llaman De Nieve se nos escapó entre las luces de las luciérnagas o más bien de la calle. Quisimos atraparla, y no pudimos. Y, por ello, nos ha quedado la pena de no lograrlo pues la hubiéramos traído aquí a ustedes, rotunda y bella, gran señora. Se escondió la luna tras una farola. ¿A quién temía? ¿Por qué no quería ser atrapada? La Luna de Nieve estaba en el cielo sola. Ni una estrella le hacía compañía. Ni tampoco le cantaron una copla.
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