viernes, 28 de noviembre de 2025

Centro de mesa





A veces, en un jardín o en un parterre de la ciudad, nos es dado el ver un trozo del terreno  con un conjunto variado, y entonces se nos viene a la cabeza un coqueto centro de mesa. Son como oasis llenos de verdor y color, y aunque en ellos no caben árboles y tan sólo tienen plantas pequeñas, a nosotros nos gustan pues son detalles que nos ayudan, haciéndonos la vida algo más placentera.

viernes, 21 de noviembre de 2025

Las mecánicas

De pequeños, veíamos casas terreras; casas de hasta dos pisos. Eran las casas baratas de Schamann. Algo después vimos que construían las de tres pisos y las de cuatro pisos en nuestro barrio. Y más tarde vimos que en aquellos tiempos habían casas altas: la de don Bruno, la del cine Avellaneda y la de la Emisora AJ50 Radio Las Palmas en Triana. Estas casas tan altas no tenían ascensor, creemos, y de ahí el chiste del 'maúro' que subía caminando la de la radio mientras por las ondas salía la canción de Néstor Álamo aquella que dice: "vino caliente de abajo". Pues bien, después vinieron los ascensores y por último el portento de las escaleras mecánicas. Nosotros lo vivimos pero no podemos asegurar si estos artefactos que suben y bajan y vuelven a subir y vuelven a bajar, no sabemos con qué mandos, dejaron a más de uno con la boca abierta de espanto.

lunes, 10 de noviembre de 2025

Palmeras


Leemos que en nuestra ciudad conviven las palmeras canarias (phoenix canariensis) con la palmera de California y con la datilera. De esta última hemos de reconocer que no hemos visto ninguna, así que no sabemos, y la de California debe ser la que llamamos whashingtoniana quizá sin fundamento. No podemos determinar, para nuestro desconsuelo, cual es la más abundante, pues si hasta poco nos parecía que era la nuestra -la de toda la vida- ahora tenemos que aceptar que la 'otra' si no le sobrepasa en número, por ahi, por ahi, que se le acerca. Y nos duele. Claro que nos duele porque creemos que el no recrearnos con las palmeras canarias que debieran ser plantadas a tuti plen por todas partes en que haya un buen pedazo de tierra, y cuidadas con esmero y cariño, claro, las tenemos poco más o menos como un mal heredado con en el que tenemos que convivir.