lunes, 16 de marzo de 2026

Cortes imperfectos

.

Durante mucho tiempo, según recordamos, los cortes dados a las palmeras para quitarles las pencas o las hojas, mejor dicho, eran casi perfectos, con esa perfección que lleva el trabajo bien hecho con amor a las plantas, en este caso, y a los seres vivos en general. Pero llegó un día en que un mal jardinero (vamos a llamarle así) decidió que ya estaba bien de mimos, y, en lugar de seguir cortando con ilusión y cariño comenzó a hacer escabechinas en las pobres palmeras. Y así nos va: palmeras cuyos troncos dan ganas de llorar y otras, ya viejas, con un largo de su tronco bien afeitado al que le sigue otro largo que es una monstruosidad. Tiempos modernos, que nos tocan vivir.

No hay comentarios:

Publicar un comentario